¡Hola tú! 



Eso Que Pareces Pero No Eres

By Dahiana Vásquez

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Appearance, something that seems to be a certain way but it is not.

From the verb to appear, it essentially means to manifest or to imply something that does not exist or is not true. I find it interesting that one of the definitions of these words according to the dictionary implies that what is seen is not the reality or what it should be.

In my country, Dominican Republic, we have a modus operandi that relies a lot on appearances and  the image. As the saying goes, we have the black behind the ear, however, if a woman showed up with her natural curly hair to a job interview, she might not get it. Or as it happened to a student who applied for a scholarship to do academic training abroad and they told her no solely because of how she wore her natural hair.

The need to keep appearances is so strong that even mothers often prefer their daughters/sons go out with people of a certain physical aspect rather than for them to be kind, intelligent or treat them well only because their grandchildren are going to come out "cute." And of course, social media is taking the appearances game to an unreal level. The phrase "an image says more than a thousand words" is only a reflection of the importance we give to what we see, even without figuring out the context. This is based on sensationalism, which is the bread and butter that feeds the Dominican media. But let's be honest, even if the media has their share of responsibility for putting up inappropriate images, those who consume them, that is, the people, also have their part in desiring  and spreading them.

The appearance is not only based on how “good” someone looks, but also in whether the person is "white," has blue  eyes or  straight hair, and we can not forget how he dresses. Here, way too much importance is also given to the material things one has: clothing , expensive perfume, watch, car model, etc. Even when there is probably no food in the refrigerator, the stove is falling, and water is leaking from the ceiling.

This necessity of wanting to appear something we are not is not unique to Dominicans, but rather a common struggle and horrible habit. Yet after traveling to other countries and living in other cities, I have noticed that although many foreigners also pretend to be something  they are not, in the really important things, they remain true to themselves. For example, in Spain, if it is hot in the middle of August you do not need to go to work in a full suit. Back in the island, on the other hand, you can see an average worker, in trousers and a tie or a skirt and a formal blouse, while  riding  on a moto concho and carrying their bag under the hot summer sun only because your company demands a particular clothing code even if they have to work on the street.

We are also demanding about how we see ourselves in photographs, we are always pointing to if this is “my side,” if it makes me look more skinny, make one does not see the double chin, only because we want to immortalize an image of someone we are not. This is also when applications like Instagram come handy, which is where we usually only publish what makes us look good or funny or interesting or intelligent. I see this kind of behavior all the time in my work as a multimedia producer. When they say "we are going to make an honest documentary, true to the situation X, but the table should come out with another tablecloth, that lady should comb her hair, that blouse should be ironed." And in the end, yes, the subject, in general, may be close to reality, but how much we are altering it with those simple adjustments?

Does it frighten us to show ourselves as we are and that the people do not accept us? How much does it cost you to be someone else? How about being yourself?

I often hear that people are tired of being sold unrealistic products and ideas, which is why the advertising campaigns of thousands of brands are advocating to focus on stories than can touch the consumers rather than only an image.  And yes, they often are doing a decent  job, but in many of those cases they ultimately end up selling an image that is far from reality. Like the picture of the super-juicy hamburger, and when you go to ask the restaurant is not even a quarter of what you saw on the screen.

The worst is that we believe so much of what we see that when we find out the truth, we feel disappointed and deceived. We end up engaging in this fantasy world that is shown to us through the media, that we are often offended and upset when we realize that  it turns out that actor  X does not have long silver hair  as shown in the film. Yes, some people still do not separate the real person from his TV character, and it is unfortunate because the same thing is happening with bloggers, fashion bloggers, Instagrammers, etc. They are just as famous, they have their fan club, but in the end, they end up being actors and actresses who are only playing a character. Have we stopped to think that their lives are not as perfect? Do we pause to think that they are just like us, flesh-and-blood human beings with problems?

Turns out sometimes common sense is not so common or logic is not all too popular, and in the end, it seems that the appearances are far more interesting than the reality.


Apariencia, cosa que parece pero en realidad no es.

Del verbo aparentar, que igual significa manifestar o dar a entender lo que no es o no existe. Interesante que una de las definiciones de estas palabra según el diccionario, implique que eso que se ve no es la realidad o lo que debe ser.

En mi país, República Dominicana, tenemos un modus operandi que se lleva mucho de las apariencias y de la imagen. Como bien dice el dicho, tenemos el negro detrás de la oreja, sin embargo si una mujer se muestra con su cabello crespo y rizo a una entrevista de trabajo, capaz que ni la reciben. O como le ocurrió a una estudiante que solicitaba una beca para realizar formación académica en el extranjero pero al final le dijeron que no por cómo llevaba su cabello.

Es tan fuerte esto del aparentar, que incluso muchas madres prefieren que sus hijas/hijos salgan con personas de cierto aspecto físico, a que sean buenas personas, inteligentes y los traten bien, porque así sus nietos van a salir “bonitos”. Y claro, que con esto de las redes sociales el aparentar se va a un nivel irreal. La frase de “una imagen dice más que mil palabras” solo es reflejo de la importancia que le damos a lo que vemos, aún sin averiguar el contexto. En esto se basa el sensacionalismo, que por cierto en R.D es la base que alimenta a los medios de comunicación. Pero seamos honestos, aún cuando los medios tengan su cuota de responsabilidad por poner imágenes desagradables o irreales, quienes las consumen, es decir el pueblo, también tiene su parte por desearlas y difundirlas.

La apariencia no solo se enmarca en el aspecto físico per se, sino también en si la persona es “blanca” o si tiene ojos claros y cabello lacio, y no se nos puede olvidar en cómo se viste. Aquí también se le da mucha importancia a la cantidad de cosas que uno tiene: traje, perfume, reloj, carro del año, etc. Aún cuando probablemente en su casa no haya comida en la nevera, la estufa se esté cayendo y se filtre el agua por el techo.

Esto de querer hacernos ver lo que no somos ante los demás es un mal del ser humano no solo del dominicano. Pero luego de haber viajado a otros países y vivido en otras ciudades he notado que, aunque para algunas cosas muchos extranjeros pretendan ser lo que no son, en las cosas que valen, se mantienen fieles a sí mismos. Por ejemplo, en España si hace calor a mitad de agosto no vas a ir a trabajar en traje. Aquí por el contrario, puedes ver a un trabajador promedio, en pantalón de tela o faldas y blusas formales, saco y hasta una corbata mientras va montado en un motoconcho sólo porque su empresa le exige cierto código vestimenta aún si tiene que trabajar en la calle, y no en una oficina bajo aire acondicionado.

También somos exigentes en cómo nos vemos en las fotografías, que si este es mi lado, que salga más flaca o flaco, que no se vea la papada, simplemente porque queremos que se inmortalice una imagen de alguien que no somos. Y en esto nos ayuda mucho las aplicaciones como Instagram, donde solemos poner sólo aquello que nos haga lucir bien, divertidos o interesantes o inteligentes. En mi trabajo como productora multimedia lo he visto miles de veces, “vamos a hacer un documental totalmente verídico de la situación X, pero la mesa debe salir con otro mantel, esa señora debe peinarse, esa blusa está estrujada”. Y al final sí, puede que el tema en general demuestre la realidad, pero ¿cuánto la estamos alterando con esos simples detalles?

¿Será que nos da pavor mostrarnos como realmente somos y que el pueblo no nos acepte? ¿Cuánto te está costando a tí ser alguien más y cuánto te cuesta ser tú mismo?

Escucho a menudo como las personas están cansadas de que les vendan cosas, y por eso las campañas de publicidad de miles de marcas están abogando por las historias que transmitan emociones más que sólo vender una imagen. Y si, muchas están haciendo un buen trabajo, pero igual en muchos de esos casos terminan vendiendo una imagen que no se apega a la realidad. Como la foto de la hamburguesa super suculenta, y cuando la vas a pedir al restaurante no es ni una cuarta parte de lo que se veía en la pantalla.

Lo peor de todo es que nos apegamos tanto a eso que vemos que cuando notamos la verdad, nos sentimos decepcionados y engañados. Nos terminamos envolviendo en ese mundo de fantasía que nos muestran a través de los medios y de las redes, y encima nos ofendemos e indignamos porque el actor X resulta que no tiene el cabello plateado y largo como lo muestran en la película. Si, hay personas que todavía no separan al actor de su personaje de televisión, y es muy triste, porque lo mismo está sucediendo con los bloggers, fashion bloggers, instagramers, etc. Son igual de famosos, tienen su club de fans pero al final terminan siendo actores y actrices que sólo están interpretando un personaje. ¿Alguien se ha detenido a pensar que sus vidas no son en realidad color rosa o como el filtro que usan? ¿Nos detenemos a pensar que son igual que nosotros, seres humanos de carne y hueso con problemas?

A veces el sentido común no es tan común y la lógica no se aplica en muchos casos, y al final pareciera que las apariencias son más interesantes que la realidad.

Dahiana studied journalism in Spain and works as a multimedia producer in Santiago, Dominican Republic. She is a writer, photographer, traveler, GLR and human, and she loves to tell stories through different media and platforms like her blog. / Dahiana estudió Periodismo en España y labora como productora multimedia en Santiago, República Dominicana. Es una escritora, fotógrafa, viajera, GLR y humana, y le encanta contar historias a través de distintos medios y plataformas como su blog.


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