Event: Leadership Lab at Sadie Nash

Evento: Laboratorio de Liderazgo con Sadie Nash

Edited by Carmen Rita Candelario

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I don’t have cable TV. I believe it is insanely overpriced, and after cutting the cord over a year ago, I find it really hard to sit through the blatant lack of diversity I now see more clearly, and the awful current state of the world. Every day it seems we wake up to crazier and gloomier events, so much so that it would be straight up lying to say it doesn’t take a toll on us and our mental state, even if we make it a thing to avoid the news.

The good news is the world is not as awful as we may think. We have a lot of work to do, but there is a new generation of young women that confirmed to me the world will be okay, as long we support them.

I learned about this Leadership Lab the same way I learn about everything these days: Instagram! Lorena, who is the Director of Learning and Development at the Sadie Nash Leadership Project - a nonprofit that works to “promote leadership and activism among young women” - got in touch with me for another project and invited me to one of their Leadership Labs. There, the Sadie Nash team greeted everyone with lovely snacks and invited us to sit down for a panel consisting of six ELLA Fellowship recipients from last year.  

The young women, all of aged between 16 - 22, walked us through each of their respective fellowship projects, as well as, the hardships, learnings and amazing tales of sisterhood and community the experience enabled. All projects were grounded in community and social justice covering incredibly important topics like mental health, accessibility on college campuses and sexual and religious abuse. The wealth of knowledge, passion, and encouragement shared that evening was something completely new to me. Not because I had never heard of so many of the concepts and ideas discussed before but because to be completely honest, I did not think I would learn so much from younger girls.

I guess as we get older and become desensitized by work and our routines, we tend to forget the insane passion we were able to feel when we were younger. There was so much love and excitement in their words and projects, and the best part is that it was all founded in hard facts, real events, and tangible results, like community gatherings and curriculums that are literally being applied at schools and organizations.

I know I’ve said this many times before but I’ll say it a little louder for the people in the back: We need to support women, and especially young women. They hold the power to literally birth future generations, and the talent and empowerment we unlock when we support them will be dynamic and unstoppable. It will evolve and grow, just like they will, and I cannot begin to tell you how much hope thinking about this gives me.

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No tengo cable. Creo que cuesta demasiado dinero, y luego de no tenerlo por más de un año se me hace bien difícil sentarme a ver la falta de diversidad que ahora veo mejor, así como el horrible estatus del mundo en el que vivimos, donde cada día parece que nos despertamos con noticias todavía más devastantes que las anteriores. Tanto así que sería mentir decir que las mismas no afectan nuestro estado mental, aún cuando tratamos de evitar las noticias.

La buena noticia es que el mundo no está tan perdido como a veces creemos. Tenemos mucho trabajo que hacer, pero existe una nueva generación de mujeres jóvenes que me han confirmado que vamos a estar bien, siempre y cuando las apoyemos.

Me enteré acerca de este evento de la misma manera que me entero de todo estos días: ¡Instagram!. Lorena, quien sirve como Directora de Logística para Sadie Nash Leadership Project - una organización sin fines de lucro que se concentra en “promover liderazgo y activismo entre mujeres jóvenes” - se puso en contacto conmigo para otra colaboración y de paso me invitó a uno de sus ‘Laboratorios de Liderazgo.’ Allí, el equipo de Sadie Nash nos recibió con vino y picaderas para escuchar un panel con seis de las beneficiarias de la beca ELLA del año pasado.

Estas chicas, todas dentro de las edades de 16 y 22 años, nos explicaron un poco acerca de sus respectivos proyectos que debían de desarrollar para la beca y nos contaron algunas de sus tantas historias de lucha, aprendizaje y compañerismo que la misma experiencia permitió. Todos los proyectos se basaron en la justicia social y comunitaria que cubría temas increíblemente importantes como la salud mental, el acceso en los campus universitarios y el abuso sexual y religioso. La cantidad de conocimientos, pasión y palabras de aliento fué algo completamente nuevo para mí. No solo porque no había escuchado antes algunos de los conceptos e ideas compartidas aquella noche, sino porque para serte honesta nunca pensé que podía aprender tanto de chicas tan jóvenes.

Creo que a medida que maduramos nuestro trabajo y rutina afectan nuestra sensibilidad y empatía, tanto así que se nos olvida la enorme pasión que podíamos sentir cuando éramos más jóvenes.  Había tanto amor y emoción en sus palabras y proyectos, y lo mejor de todo es que todas estas emociones estaban basadas en hechos reales, eventos realizados y resultados tangibles como reuniones y currículos que literalmente están siendo implementados en escuelas y organizaciones.

Sé que he dicho algo parecido a esto varias veces pero lo diré todavía más alto para la gente que se lo perdió: Tenemos que apoyar a las mujeres, en especial las jóvenes. Ellas tienen el poder de traer al mundo las próximas generaciones y el talento y empoderamiento que se destapan una vez las apoyamos serán dinámicos y poderosos. Los mismos crecerán y cambiarán, así mismo como les pasará a ellas, y la verdad es que no puedo ni comenzar a decirte la ilusión y esperanza que pensar en esto me da.

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